Aprender enseñando


La mayoría de la gente está familiarizada con el aprendizaje a través de libros o en las clases o de los maestros y compañeros, pero muchos pasan por alto tal vez la experiencia de aprendizaje más completa – la enseñanza. La mejor prueba de si realmente entendemos o no un concepto es tratar de enseñarlo a otra persona. Para enseñar es necesaria la comprensión completa del concepto. No se puede simplemente “entenderlo a medias” o “conocer lo mínimo suficientemente” como para salir bien en una prueba; la enseñanza exige un entendimiento completo del concepto.

  • ¿Como lo sabes?
  • ¿Cuándo usarlo?
  • ¿Cómo se puede llegar a eso?

Si no puedes responder a estas preguntas respecto a algo que crees saber, entonces no estás listo para enseñarlo. No puedes enseñarlo porque realmente no lo entiendes bien después de todo. En la etapa de aprendizaje, podemos engañarnos a nosotros mismos diciéndonos que tenemos una comprensión completa de una idea antes de que realmente la entendamos. Si podemos hacer un par de problemas, creemos que estamos listos; Sin embargo, podríamos haber visto problemas tan sencillos que no alcanzamos el límite de nuestro entendimiento. Enseñar elimina esta posibilidad de auto-engaño. Más exactamente, son tus estudiantes quienes lo eliminarán. Ellos te harán preguntas como las de arriba, junto con todo tipo de “¿Qué pasaría si” que no serás capaz de contestar sin el dominio completo de lo que estás enseñando. Se trata de ser forzado a lidiar con estas preguntas desafiantes, y averiguar las respuestas por tí mismo para que puedas explicarlas a los demás. Esto hace que la enseñanza sea una herramienta muy poderosa para cementar tu comprensión de un tema.

La enseñanza también te obliga a comunicar tus pensamientos con claridad y precisión. A medida que nuestra sociedad se vuelve aún más entrelazada e interindependiente, la cooperación se vuelve cada vez más y más importante. La cooperación requiere una adecuada comunicación; sin embargo, ser escuchado no es suficiente. ¡También debes ser entendido! Tus ideas nunca serán más eficaces que tu capacidad de hacer que otros las comprendan. La enseñanza te ayuda a desarrollar esa habilidad extremadamente importante de describir tus ideas lo suficientemente bien como para que otros las utilicen.

Arma un taller y enseña. No es sólo bueno para aquellos a quienes ayudas; es bueno para ti, también.